domingo, 17 de mayo de 2009

Cannes 2009: Mother Lover

Ya lo cantaban Andy Samberg y Justin Timberlake hará un par de semanas en el SNL, - I´m a Mother Lover, youre a Mother Lover. We should fuck each others mothers- sólo nos acordamos de las madres a la hora de mentar a las ajenas. En Cannes, dos películas se han encargado de revindicar la figura materna y su arraigo para con sus congéneres.
Mother, la nueva película de Bong Joon Hoon es la crónica de un triunfo casi anunciado. El asentamiento dentro de los grandes de un director que pese a la irregularidad de su última película, The Host, sus aciertos siempre acaban imponiéndose a sus pausibles defectos. La historia de una madre coraje que persigue la inocencia de su hijo, un adolescente con una llamativa discapacidad especial, permite el realizador surcoreano seguir explorando en las capacidades del noir asiático y mezclar de una manera brillante comedia y drama, solidificando así un estilo propio que había ido construyendo durante sus primeros trabajos.
Drama, culpabilidad, redención, el peso del pasado, la necesidad de lucha del individuo frente a la sociedad jerarquizada, críticos hacia los estamentos de la policía koreana - algo que viene siendo muy habitual en el cine de género como pudimos observar en la reciente The Chaser, aparte de toda la filmografía de Joon Hoo-, sociedades corruptas y pasivas o la importancia de la familia se dan de la mano en una película que merecería haber sido seleccionada en la Sección Oficial. Boon Joon Hoo se sitúa en esa peligrosa zona templada de la clasificación autoral donde se es lo suficientemente conocido para no ser considerado nunca un descubrimiento y no se es lo suficientemente prestigioso para que te aplaudan hagas lo que hagas. Si existe un cine invisible, tambien deberían existir los autores invisibles.

Grace también es un homenaje a la figura materna, pero al contrario que su colega surcoreano, Paul Solet decide decantarse por el mundo de terror para abordar la figura maternal. Problablemente desde Vinyan, otra película sobre el patriarcado maternal, no me sentía tan perturbado en una sala de cine. Jordan Ladd, actriz fetiche de Eli Roth y que también apareció en el Death Proof de Tarantino, es una madre que tras diversos abortos consigue quedar por fin embarazada hasta que un trágico accidente provoca la muerte de su marido y que su hija nazca muerta... hasta que milagrosamente vuelve a la vida tras los esfuerzos de su madre.
El sorprendente debut de Paul Solet - anteriormente rodó un corto de mismo título que es la genesis de este proyecto- es una espiral insoportable de visiones donde realidad y pesadillas se confunden siendo imposible distinguar los distintos planos, donde el tiempo se detiene para no existir y relegar el metraje a un mero bucle dantesco al más puro estilo David Lynch. Homenaje en toda regla al género femenino, con personajes nada estereotipados y con distintos perfiles de madres y mujeres que acabarán topándose de bruces con la tragedia en un visceral final. Pequeña gran joya del cine indie de terror norteamericano que sigue deparando grandes sorpresas año tras año.

Por último, esta mañana se ha proyectado Vengeance de Johnnie To, que curiosamente también versa sobre una figura familiar, en este caso, un padre que está dispuesto a vengar la muerte de su propia hija y su familia.
La falta de sueño, la abundancia de cansancio y la mezcla de ideas de las diversas películas que se van acumulando durante el festival me hace casi imposible ejercer un juicio acertado sobre la película. ¿Nos encontramos ante un To en horas bajas ejerciendo de cineasta apagado o por el contrario se ha marcado una suerte de homenaje parodia al polar francés decididamente crepuscula? De la misma manera no acabo de saber si la presencia de Johnny Halliday es un lastre para la película - para la vista no me cabe duda a tenor de sus horribles operaciones estéticas- o el cineasta hongkonés ha ejercido una operación tremendamente similar a la de Darren Aronofsky en El luchador. El tono decididamente socarrón, rozando la total absurdez, sobretodo en el desenlace de la película, me hace sospechar que hay mucho más de lo que aparenta en un primer visionado, y que tras la apariencia de una shoot em up movie de difícil brío y dudosa calidad puede que nos encontremos ante la enésima revisión del western de Sam Peckinpah con el héroe más crepuscular y apagado de la historia del cine reciente. Un segundo visionado aclarará dudas.

Me niego a acabar la crónica sin comentar dos cosas. Mi absoluta falta de previsión y compatibilidad de horarios ha hecho que me pierda una de las películas que tenía apuntadas como fijas del festival, Yuki & Nina de Nobuhiro Suwa. La ley de Murphy dice que la película debe rayar a una gran altura. Espero poder a acceder a ella en un futuro pase de mercado aunque me da que ya los he perdido todos.

2.- No puedo acabar sin comentar muy brevemente y espaciar a mañana al tremendo batacazo de Aménabar y Agora. No me gusta hacer leña del arbol caído, y en el caso de Aménabar hay mucha ave de rapiña que no duda en despedazarlo a la más mínima oportunidad y necesidad, y el resultado se venía venir de lejos, pero creanme que el producto final es mucho más aberrante de lo que cualquiera podría imaginar. No hay absolutamente nada salvable y pequeño anticipo, la posición del chileno como demiurgo universal y planetario de la historia. Y lo que más me jode de todo es que es la película que me ha hecho perderme la de Suwa, pero uno se debe antes a cuestiones laborales que a puramente cinéfilas.

3 comentarios:

xandre31 dijo...

Con lo de To, yo quiero creer que sigue con su homenaje al polar francés. Homenaje o directamente práctica, como ya ocurría en SPARROW, para lo que esperemos sea su gran homenaje a MELVILLE con ese anunciado remake de EL CIRCULO ROJO.

Sargento McKamikaze dijo...

"Si existe un cine invisible, tambien deberían existir los autores invisibles."

chinocudeiro dijo...

El caso de To es que más que homenaje, yo creo que parodia el género en Vengeance. Más allá de que Macao luzca mejor que nunca en sus películas, no creo que le interese desarroller los patrones del cine negro sino cuestionarlos, de la misma manera que pienso que hace lo mismo con el tema de la venganza.